Estadística de UNS -24-04-11
SEGUN LA ESTADISTICA
UNS: los bahienses abandonan antes
* Quienes superan el primer año de estudio superior, en su mayoría, son jóvenes de la región. * En este grupo predominan las mujeres que viven sin sus parejas y no necesitan trabajar. * La "comodidad" de pertenecer a una ciudad con buena oferta educativa puede jugar en contra.
La mayoría de los estudiantes que logra atravesar el primer año de estudio en la Universidad Nacional del Sur procede de localidades de la región, no vive en pareja, no trabaja, tiene el respaldo familiar y pidió previamente algún tipo de orientación vocacional. Y suele tratarse de mujeres.
Esa es, en síntesis, la conclusión de un trabajo desarrollado por un grupo interdisciplinario dependiente la Asesoría Pedagógica de la UNS que, si bien se basó en los ingresantes de 2005 y su permanencia a lo largo de los años, es considerado como una tendencia institucional.
Del análisis de los datos surge que el lugar de procedencia influye en la permanencia: es mayor entre los alumnos que vienen de la zona cercana a Bahía Blanca que aquellos domiciliados en nuestra ciudad.
El ente analiza que esta situación sucede, posiblemente, porque los foráneos y sus familias habitualmente deben realizar una mayor inversión de tiempo y sacrificio para afrontar los estudios universitarios.
A la vez, la permanencia se da más entre quienes viven en forma independiente. La retención es del 82% de los jóvenes que viven en las residencias de la UNS (son de otras localidades y no abonan alquiler) y del 78% entre quienes alquilan departamentos o pensiones.
El porcentaje baja al 70% cuando se refiere a los bahienses que viven con sus padres.
"El esfuerzo de mantenerse y las becas para los residentes en las casas de la UNS son muy importantes a la hora de pensar en dejar o no los estudios. La 'comodidad' de estar con los padres (en el caso de los bahienses) y de vivir en una ciudad con más posibilidades académicas y laborales tendría una incidencia importante en la decisión y termina siendo uno de los aspectos que influyen", se explica desde la asesoría.
Solas y perseverantes.
Además, se destaca que las mujeres perseveran más y que la mayoría de las que sigue no vive en pareja, siendo su permanencia superior cuando se dedican exclusivamente al estudio.
La inserción laboral en ramas afines a la carrera elegida, mientras transcurren sus estudios, no es garantía de mayor continuidad, sino todo lo contrario. Se podría analizar que, cuando un alumno encuentra un trabajo que se corresponde con sus intereses, bajan las motivaciones para proseguir sus estudios.
El 52% de los que trabajan en temas no relacionados con su elección académica sigue cursando y es mayor el número de quienes lo hacen en comercios o en la enseñanza, ya sea porque es de medio tiempo o porque tienen un horario más elástico.
En otro orden, se constata que, a mayor nivel educativo de los padres, hay más continuidad de los hijos en la universidad e igual fenómeno se presenta en relación al nivel socioeconómico, lo que sería indicador de que quienes poseen mayores recursos (culturales y económicos) tienen otra facilidad para permanecer en el nivel superior.
La orientación vocacional es otro factor de continuidad. Posiblemente, un alto porcentaje de jóvenes elige la carrera sin información suficiente, a último momento, con datos equivocados e imágenes erróneas sobre los contenidos y éstos, en su mayoría, desertan.
El peso de enfrentar un futuro incierto
Según la Asesoría Pedagógica de la UNS, el abandono no se ajusta sólo a condiciones personales de los estudiantes, sino que incide la incertidumbre dominante de la época.
"Una perspectiva era estudiar en la universidad cuando la educación era garantía de movilidad social ascendente y otra cosa es esta etapa histórica, donde el futuro se presenta como incierto y la educación superior no garantiza la inclusión satisfactoria en el mundo del trabajo.
"Muchos jóvenes que egresan del secundario están desorientados con respecto a su futura elección educativa, en un contexto social y económico incierto, que los condiciona y limita en sus expectativas y proyectos de futuro.
"Forman parte de una trama social frágil, en general, sin redes de contención institucional, que los deja librados a su propia suerte, donde se les presenta una superoferta educativa sin la información pertinente, que contribuye a incrementar su desazón", sostienen las asesoras.
"Por otra parte, la apatía, la indecisión y el desinterés que a veces muestran los jóvenes son un reflejo del ámbito familiar, por la falta de diferenciación de roles entre padres e hijos, por la escasez de diálogos significativos, por una paternidad ausente que los deja a la deriva", señala el estudio.
Entre las conclusiones a las que arribó la asesoría, en la que también trabaja una psicóloga, se indica que es posible que la no permanencia en la institución no sea un conflicto, un estigma o un problema para ellos, dado que no encuentran razones para continuar sus estudios, más allá del valor genérico y discursivo de educarse.
"Muchos tienen una pertenencia a la universidad de baja intensidad, caracterizada por el `desenganche' de actividades académicas, como si de a poco se fuera desdibujando su concurrencia".
Análisis, porcentajes y procedencia
* No tener una casa que mantener ayuda a seguir en la universidad; más de siete de cada diez universitarios que viven sin pareja no abandonan sus estudios.
* Sólo dos de cada diez casados terminan el primer año.
* Casi tres de cada diez estudiantes en pareja empiezan el segundo año.
* La permanencia y la deserción están relacionadas con los aspectos socioeconómicos, culturales, institucionales, didácticos, pedagógicos y personales.
* La información disponible muestra una temprana deserción del 32% de la población ingresante, al cabo del primer semestre. Y alrededor del 40% de los estudiantes, como mínimo, y del 50% como máximo, ya no cursaba a fin de año. Es una cifra que se suele mantener.
* Más de la mitad de los estudiantes de la UNS son de la zona de influencia, del sudoeste de la provincia de Buenos Aires y este de La Pampa y Río Negro; en menor proporción, del Chubut y Santa Cruz.
* En el primer año, permaneció el 66% de los varones y el 70% de las mujeres.
* Siguió estudiando el 72% de los que provienen de otras localidades y el 64% de los bahienses, incluidos los que viven en Cabildo, General Cerri y Punta Alta.

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